
El Monasterio de Veruela acogió el pasado 26 de julio un concierto acústico de Tako en el que participé al piano y los teclados. Tocar en la nave del monasterio, con esa piedra y esa reverberación, no se parece a ningún otro escenario: el formato desnudo de la banda encaja ahí de una manera difícil de explicar hasta que lo vives.

Fue una versión despojada del repertorio, con los arreglos reescritos para el formato acústico. Lo que en eléctrico empuja, aquí respira.


Fotografías: Francisco Lajusticia.